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viernes, 3 de diciembre de 2010

Catedral de Toledo



La Catedral de Santa María o Catedral Primada de Toledo, es un edificio gótico que se empezó a construir en 1226 reinando Fernando III el Santo y se prolongó su construcción hasta el siglo XV con los Reyes Católicos. En su lugar existió un templo anterior visigodo y luego la mezquita mayor de Toledo. Con respecto a sus constructores hay diversidad de opiniones, pero parece ser que prima que el primer arquitecto fue el Maestro Martín, al que le siguió a su muerte, Petrus Petri, el que durante siglos se creyó como primer constructor. Rodrigo Alfonso siguió la construcción en el siglo XIV, época en que se levantó el claustro. A este le siguió Alvar Martínez que levantaría la fachada de poniente y la torre de la catedral, coronada por Hannequin de Bruselas. Junto a Hannequin llegaron los maestros: Egas Cueman, Enrique Egas y Juan Guas, que trabajaron en las portadas y capillas a la vez que se cerraron las bóvedas góticas.

Durante los siglos posteriores se sucedieron distintas obras en la catedral con estilos nuevos y distintos. Al ocupar la plaza de Arzobispo de Toledo el Cardenal Cisneros, se hicieron diversas obras en las que participaron Juan Francés, Juan de Borgoña y Pedro de Gumiel.




Cisneros fue el que mandó construir el soberbio y maravilloso retablo mayor, con el siguiente Arzobispo se construyó la capilla de los Reyes Nuevos, obra del arquitecto Covarrubias y pinturas de Maella. Con el renacimiento llega como Arzobispo Juan Tavera, momento en que participan Alonso Berruguete, Vigarny y Francisco de Villalpando. Con el cardenal Gaspar de Quiroga se levantan otras estancias, entre las que se encuentra la sacristía, obra de Nicolás de Vergara el Mozo.


La fachada principal de la catedral se encuentra en la Plaza del Ayuntamiento. Tiene tres portadas, la Puerta del Perdón, Puerta del Juicio Final y Puerta del Infierno. A la derecha se puede ver encima de la base, lo que hubiera sido la segunda torre, la Capilla Mozárabe, edificada por mandato del Cardenal Cisneros. A la izquierda, la preciosa torre campanario de dos cuerpos.







Puerta del Reloj

La Puerta del Reloj es la más antigua de las portadas y data del siglo XIV, con un tímpano dividido en cuatro fajas horizontales. En sus jambas se encuentran imágenes de reyes y santas, obra de Juan Alemán. Por encima de la portada gótica, se encuentra una obra posterior de Durango, en estilo neoclásico del XVIII, la esfera de un reloj que da nombre a la Puerta y las figurillas del carrillón son obra de Diego Copín. La reja es obra de Juan Francés.
Encima de todo ello sobresale el rosetón del siglo XIII, con las vidrieras más antiguas de toda la catedral




Puerta de los Leones

La Puerta de los Leones es la más moderna de las grandes puertas, entre el XV y XVI, participando en su construcción Hannequín de Bruselas y Egas Cueman, en colaboración con los escultores Juan Guas y Juan Alemán. Todo el conjunto de las jambas, arquivoltas con sus estatuas y el parteluz, son un magnífico ejemplo de la arquitectura hispano-flamenca del siglo XV. El nombre de la puerta viene por unas estatuas de leones que se encuentran sobre unas columnas entre las rejas.








Puerta Llana

La Puerta Llana es la única puerta de la catedral que está a ras del suelo, sin escalones, de ahí su nombre. De estilo neoclásico, es obra de Ignacio Haam en 1800. Por esta puerta salen las procesiones de la catedral y actualmente es el acceso de los visitantes una vez que se cerró la entrada al claustro debajo de la torre.







Interior de la catedral






vista del crucero




Retablo Mayor

El Retablo Mayor es gótico-florido en el paso antes del renacimiento y encargado por el Cardenal Cisneros en 1497. La construcción duró hasta 1504 y participaron en su elaboración: Enrique Egas y Pedro Gumiel en el diseño, Francisco de Amberes y Juan de Borgoña en el estofado y policromía, Rodrigo Alemán, Felipe Vigarny, Diego Copín y Sebastián de Almonacid en la Imaginería y Peti Joan en el entallado y filigranas.
Sin duda, uno de los mejores retablos de todas las catedrales españolas.

Retablo Mayor, obra de Enrique Egas y Pedro Gumiel



En el eje de la girola y frontera al Transparente, se halla la Capilla de San Ildefonso, capilla funeraria de Gil Carrillo de Albornoz, cuyo sepulcro se encuentra exento en el centro de la capilla. El retablo es del siglo XVIII, realizado en mármol, jaspe y bronce, obra de Ventura Rodríguez. El relieve en mármol es obra de Manuel Francisco Álvarez. A su derecha se encuentra el sepulcro de Alonso Carrillo de Albonoz, obra de Vasco de la Zarza, en estilo plateresco y considerado como la mejor obra de la capilla.

Capilla de San Ildefonso



El Coro se sitúa en la parte central de la Nave Mayor, como suele ocurrir en muchas catedrales de España. La sillería alta de este coro es de las más bellas de todo Europa, obra de Felipe Vigarny y Alonso Berruguete. La sillería baja es de Rodrigo Alemán. Las trazas de la arquería renacentista fue proyecto de Alonso de Covarrubias.





El órgano del lado de la epístola es el llamado órgano del Coro del Arzobispo y es el más antiguo de los dos situados en el coro. Es de estilo churrigueresco, obra del escultor Germán López. Se acabó de construir en 1758.










El otro órgano enfrente del comentado, es más moderno, de estilo neoclásico con escultura de Mariano Salvatierra y es conocido como el órgano del Coro del Deán. Construido en 1794.

vista del órgano neoclásico desde el trascoro



vista del órgano churrigueresco desde el trascoro



Los vitrales de la Catedral de Toledo. De las catedrales españolas que más vidrieras medievales ha conservado y su realización va del siglo XIV al XVII.




Las vidrieras más antiguas y apreciadas por su belleza, son las que corresponden al rosetón del crucero encima de la Puerta del Reloj




Algunos de los que trabajaron en los vitrales fueron: Jacobo Dolfin, Pedro Bonifacio, maestro Enrique, Vasco de Troya, Juan de Cuesta, Alejo Ximénez y Nicolás de Vergara el Mozo.




Custodia

La gran Custodia de Enrique de Arfe, es el objeto más importante que se encuentra en la Capilla del Tesoro en el interior de la base de la catedral. Fue un encargo del Cardenal Cisneros en estilo gótico y de una gran belleza arquitectónica. En un principio se labró en plata pero a finales del siglo XVI el Arzobispo Quiroga mandó que se dorase para hacer juego con la custodia de madera dorada que existe en el retablo del Altar Mayor






La Sacristía de la catedral se construye por Vergara el Mozo a finales del siglo XVI. En su bóveda hay un grandioso fresco de Lucas Jordán, mientras que al fondo en un retablo neoclásico se encuentra el gran cuadro de El Greco, "El Expolio", que pintó en ese mismo lugar en 1587. Toda la Sacristía es una auténtica pinacoteca con cuadros de los más importantes pintores como son: El Greco, Caravaggio, Tiziano, Van Dick, Goya, Morales, José Ramos.


bordeando por la doble girola nos encontraremos con el Transparente





Transparente






El Transparente es una obra escultórica que se halla en el trasaltar, en la girola de la catedral, realizada entre 1729 y 1732 por el gran escultor del barroco Narciso Tomé. De estilo churrigueresco, está considerado como una obra cumbre del barroco. Realizada cuando era Arzobispo Diego de Astorga y Céspedes, su tumba se halla a los pies del altar de este Transparente.




Fabricado en mármol traído de Génova, jaspe y bronces, está considerado más bien una composición arquitectónica más que escultórica. El fin del Transparente era dar luz al Sagrario que se encuentra justo detrás, en el Altar Mayor. La estructura está concebida a manera de retablo que en su parte inferior tiene una mesa de altar sobre la que se alza la imagen de la Virgen de la Buena Leche, en mármol blanco de Carrara y enmarcada por columnas decoradas con una gran ornamentación rococó. A continuación se abrió un óculo en el muro que contiene una vidriera transparente adornada por un sol de bronce que sirve para iluminar el Sagrario que se encuentra a su espalda. Se completa con relieves y esculturas que presentan un movimiento de líneas como corresponde al barroco español.




Frontero al Transparente, se abrió un tragaluz en la bóveda del ábside, de manera que el Transparente queda iluminado, a la vez que reparte luz a través del óculo hacia el Sagrario. El tragaluz de la parte superior del ábside en la bóveda contiene pinturas al fresco de temas bíblicos. Tiene también una gran ornamentación de figuritas esculpidas en mármol y alabastro.


tragaluz en la bóveda que ilumina el Transparente




Bóveda que ilumina el Transparente.




Puerta de la Sala Capitular de estilo mudéjar-plateresco, obra de Bernardino Bonifacio de Tovar





lunes, 29 de noviembre de 2010

Alcázar de Toledo



El Alcázar de Toledo es un edificio con planta de fortaleza o gran castillo que está situado en la parte más alta de la ciudad. Ya se tiene noticia de su existencia en época de los romanos en el siglo III, cuando era un palacio. El edificio fue restaurando por Alfonso VI y por Alfonso X, y en el siglo XVI, por mandato de Carlos I, fue modificado por completo por el arquitecto Alonso de Covarrubias, dándole el perfil que conocemos hoy. En el siglo XIX se le añadieron los chapiteles y en la Guerra Civil, el sitio fue utilizado como punto defensivo por el General Moscardó durante 70 días, siendo casi destruido por el ejército republicano, hasta su liberación por las tropas del General Varela y su visita al día siguiente por el jefe del bando nacional, General Francisco Franco. Desde entonces corre la leyenda en la que el General Moscardó sacrificó la vida de su hijo en una conversación telefónica, antes de abandonar el Alcázar. De una forma o de otra, el Alcázar se quedó como algo simbólico y moral tanto para un bando como para otro.





El Alcázar tiene las cuatro fachadas diferentes y en estilos distintos: Medieval, renacentista, plateresco y churrigueresco. Francisco de Villalpando construyó la monumental escalera, y la fachada sur, Juan de Herrera. Mientras que Covarrubias empleó un estilo clasicista en el patio interior. Dos de las torres son más gruesas y altas que las otras dos.




El Alcázar sirvió como residencia real, Telégrafo, Academia de Infantería, Prisión, y actualmente alberga la Biblioteca de Castilla y León y es sede del Museo del Ejército desde julio del 2010





sábado, 27 de noviembre de 2010

Monasterio de San Juan de los Reyes (Toledo)



El Monasterio de San Juan de los Reyes es el edificio más importante que se levantara en tiempos de los Reyes Católicos. Fue construido con la idea de ser el Panteón donde se les debería de enterrar, aunque esta idea cambió una vez que conquistaron Granada. De estilo gótico-isabelino, se construyó para conmemorar la victoria de la batalla de Toro en 1476 sobre el ejército de Alfonso de Portugal.

El arquitecto fue Juan Guas, participando en la decoración Egas Cueman. Después de la muerte de estos, siguieron el proyecto Simón de Colonia y los hijos de Cueman.
El edificio visto de lejos, parece un enorme buque mirando al Tajo, con forma de cubo rectangular en el que sobresalen los pináculos y el cimborrio octogonal que corona el conjunto del crucero. La entrada al templo estuvo situada a los pies de la nave, con una escalera muy empinada, que hacía difícil el acceso, por lo cual se cerró en el siglo XVI, abriéndose la entrada del costado norte, delante de la explanada. Consiste en una portada que está más cerca del estilo renacentista que el predominante gótico que rebosa el resto del templo.





Muchas gente cree que las cadenas que cuelgan de la fachada, es por que estuvieron personas colgadas de ellas, pero la realidad es que son ofrendas y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos recatados de las batallas de Málaga y Almería y que ellos mismos trasladaron en peregrinación hasta Toledo en agradecimiento a Dios y a su Reina.





La planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos muy cortos y una sola nave alargada con capillas entre los arcos de las bóvedas de crucería.




Interior del templo








La nave mide 55 metros de largo, 12 de ancho (20 la parte del crucero) y 30 metros de altura. Se cierra por bóvedas de crucería y con unos pilares cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles con filigranas. Los nervios góticos de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que le da una clara influencia alemana. Apliques y florones rematan las juntas de los nervios con un escudo central y signos de Yugos y Flechas con iniciales de los monarcas, como si de un cielo estrellado se tratara.


Bóvedas de crucería en la nave central




Interior del templo con el coro al fondo. En primer plano las tribunas reales.
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Las dos tribunas que enmarcan el crucero, contienen una bellísima balaustrada en piedra calada trabajada al modo de los orfebres, llevando las iniciales de los Reyes Católicos y el símbolo del Yugo y las Flechas. La decoración es desbordante y nacen a mitad de los pilares, con paneles a modo de trapecios con estatuas con ménsulas y doseles que decoran el soporte también de forma poliédrica. Los antepechos de las tribunas son un monumental encaje en piedra con calado flamígero con motivos vegetales que le dan ese aspecto que tanto caracterizó al estilo isabelino.







El retablo actual de la capilla mayor es una magnífica obra de Francisco Coomontes que proviene del Hospital de Santa Cruz, ya que el original desapareció en tiempos de la invasión de las tropas francesas. Contiene una talla de San Francisco, que en el folleto que te dan allí mismo, dice que es de Pedro de Mena y en la web del Monasterio dice que es de la escuela de José de Mora.





Retablo de la capilla mayor, obra de Francisco Coomontes y traído del Hospital de Santa Cruz




Como se suponía que el crucero sería el lugar donde estarían los sepulcros de los Reyes, aquí es donde más ornamentación podemos encontrar. En los muros del transepto una serie repetitiva de escudos reales sostenidos por el águila de San Juan y los leones. Hay seis a cada lado, sumando en total el número del Apostolado y columnas con imágenes de santos franciscanos, bajo doseles de piedra calada, cresterías y fajas decorativas vegetales. Todo el perímetro del interior de la iglesia está recorrido por una franja con un texto conmemorativo alusiva a la fundación.








Detalle de uno de los escudos reales sostenidos por el águila de San Juan





Justo encima de donde se situarían los enterramientos de los Reyes, hallamos el precioso cimborrio octogonal, con la bóveda de la cúpula decorada con estilo alemán y geometría mudéjar. Ventanas que se cegaron y pechinas imitando tribunas. Ocho ángeles sostienen sobre sus hombros capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda.


Cimborrio octogonal en el crucero del templo



En el presbiterio sobreviven las dos vidrieras que han llegado hasta nosotros



El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y una preciosa balaustrada con crescería calada y rematada en sus ángulos por dos pequeñas tribunas corales. En el centro del arco una estatua que posiblemente sea el autorretrato de Juan Guas el arquitecto del templo.








Claustro de San Juan de los Reyes








El claustro bajo tiene 24 bóvedas de crucería y se abre al jardín por cinco ventanales ojivales con parteluces y decoración vegetal en el intradós, por cada lienzo. La parte interior del muro, los arcos descansan en pilares decorados con relieves vegetales, fauna real y fantástica, y la imagen de un santo sobre ménsula y bajo capitel airosa y de formas estilizadas entre las ventanas. Tiene una altura de 8 metros y cada lienzo mide 30.


Claustro bajo



El claustro alto se concluyó después, en 1526 y se llega por la escalera trazada por Alonso de Covarrubias, el mismo arquitecto de la puerta nueva de Bisagra y de la escalera imperial del Alcázar. En el claustro alto los ventanales son de arco conopial compuesto, mixtilíneo, con balaustrada de piedra, que lleva la decoración típica de este monasterio, el águila de San Juan, el yugo y las flechas. Mide 4,6 metros de alto, siendo más bajo que el claustro inferior y es más austero por tener sus muros lisos pintados. Pero en este claustro destaca el maravilloso artesonado mudéjar en madera de alerce.


Claustro alto



El soberbio artesonado mudéjar en madera de alarce del claustro alto



Las gruesas arcadas rebajadas que flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España y el lema de "tanto monta, monta tanto".




Vista del claustro desde el interior del piso inferior.




En la escalera que conduce al claustro alto, obra de Alonso de Covarrubias, existe una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave.






Vista del patio en el interior del claustro con el pequeño pozo como clave del conjunto.



Vista del cimborrio desde el claustro



Los pináculos le dan al claustro alto mayor altura visual, salvando así la simetría con el claustro bajo. Entre los pináculos una crestería recorre todo el perímetro del tejado.





miércoles, 24 de noviembre de 2010

Puente de Alcántara (Toledo)



El Puente de Alcántara se encuentra en la ciudad de Toledo y se levanta encima del río Tajo. Construido por los romanos, fue reemplazado por los árabes y de nuevo por Alfonso X después de su derrumbamiento por una riada. Fue uno de los puentes de acceso obligado para entrar en la ciudad. Contiene dos puertas en sus extremos, una en la torre medieval hexagonal almenada que ha llegado hasta nosotros, con un arco de medio punto que contiene otro arco de herradura. En lugar de la otra torre que desapareció, se levantó una puerta de estilo barroco. El puente tiene dos arcos de medio punto, siendo mayor el central y está muy cercano al Castillo de San Servando.