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sábado, 27 de noviembre de 2010

Monasterio de San Juan de los Reyes (Toledo)



El Monasterio de San Juan de los Reyes es el edificio más importante que se levantara en tiempos de los Reyes Católicos. Fue construido con la idea de ser el Panteón donde se les debería de enterrar, aunque esta idea cambió una vez que conquistaron Granada. De estilo gótico-isabelino, se construyó para conmemorar la victoria de la batalla de Toro en 1476 sobre el ejército de Alfonso de Portugal.

El arquitecto fue Juan Guas, participando en la decoración Egas Cueman. Después de la muerte de estos, siguieron el proyecto Simón de Colonia y los hijos de Cueman.
El edificio visto de lejos, parece un enorme buque mirando al Tajo, con forma de cubo rectangular en el que sobresalen los pináculos y el cimborrio octogonal que corona el conjunto del crucero. La entrada al templo estuvo situada a los pies de la nave, con una escalera muy empinada, que hacía difícil el acceso, por lo cual se cerró en el siglo XVI, abriéndose la entrada del costado norte, delante de la explanada. Consiste en una portada que está más cerca del estilo renacentista que el predominante gótico que rebosa el resto del templo.





Muchas gente cree que las cadenas que cuelgan de la fachada, es por que estuvieron personas colgadas de ellas, pero la realidad es que son ofrendas y reliquias de cadenas de los cautivos cristianos recatados de las batallas de Málaga y Almería y que ellos mismos trasladaron en peregrinación hasta Toledo en agradecimiento a Dios y a su Reina.





La planta de la iglesia es de cruz latina, con brazos muy cortos y una sola nave alargada con capillas entre los arcos de las bóvedas de crucería.




Interior del templo








La nave mide 55 metros de largo, 12 de ancho (20 la parte del crucero) y 30 metros de altura. Se cierra por bóvedas de crucería y con unos pilares cubiertos por esculturas de tamaño natural, sostenidas por ménsulas y cubiertas por doseles con filigranas. Los nervios góticos de las bóvedas no se cruzan en diagonal sino transversalmente, lo que le da una clara influencia alemana. Apliques y florones rematan las juntas de los nervios con un escudo central y signos de Yugos y Flechas con iniciales de los monarcas, como si de un cielo estrellado se tratara.


Bóvedas de crucería en la nave central




Interior del templo con el coro al fondo. En primer plano las tribunas reales.
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Las dos tribunas que enmarcan el crucero, contienen una bellísima balaustrada en piedra calada trabajada al modo de los orfebres, llevando las iniciales de los Reyes Católicos y el símbolo del Yugo y las Flechas. La decoración es desbordante y nacen a mitad de los pilares, con paneles a modo de trapecios con estatuas con ménsulas y doseles que decoran el soporte también de forma poliédrica. Los antepechos de las tribunas son un monumental encaje en piedra con calado flamígero con motivos vegetales que le dan ese aspecto que tanto caracterizó al estilo isabelino.







El retablo actual de la capilla mayor es una magnífica obra de Francisco Coomontes que proviene del Hospital de Santa Cruz, ya que el original desapareció en tiempos de la invasión de las tropas francesas. Contiene una talla de San Francisco, que en el folleto que te dan allí mismo, dice que es de Pedro de Mena y en la web del Monasterio dice que es de la escuela de José de Mora.





Retablo de la capilla mayor, obra de Francisco Coomontes y traído del Hospital de Santa Cruz




Como se suponía que el crucero sería el lugar donde estarían los sepulcros de los Reyes, aquí es donde más ornamentación podemos encontrar. En los muros del transepto una serie repetitiva de escudos reales sostenidos por el águila de San Juan y los leones. Hay seis a cada lado, sumando en total el número del Apostolado y columnas con imágenes de santos franciscanos, bajo doseles de piedra calada, cresterías y fajas decorativas vegetales. Todo el perímetro del interior de la iglesia está recorrido por una franja con un texto conmemorativo alusiva a la fundación.








Detalle de uno de los escudos reales sostenidos por el águila de San Juan





Justo encima de donde se situarían los enterramientos de los Reyes, hallamos el precioso cimborrio octogonal, con la bóveda de la cúpula decorada con estilo alemán y geometría mudéjar. Ventanas que se cegaron y pechinas imitando tribunas. Ocho ángeles sostienen sobre sus hombros capiteles coronados, de los que arrancan los nervios de la bóveda.


Cimborrio octogonal en el crucero del templo



En el presbiterio sobreviven las dos vidrieras que han llegado hasta nosotros



El coro se alza sobre un soberbio arco rebajado, con bóveda de crucería y una preciosa balaustrada con crescería calada y rematada en sus ángulos por dos pequeñas tribunas corales. En el centro del arco una estatua que posiblemente sea el autorretrato de Juan Guas el arquitecto del templo.








Claustro de San Juan de los Reyes








El claustro bajo tiene 24 bóvedas de crucería y se abre al jardín por cinco ventanales ojivales con parteluces y decoración vegetal en el intradós, por cada lienzo. La parte interior del muro, los arcos descansan en pilares decorados con relieves vegetales, fauna real y fantástica, y la imagen de un santo sobre ménsula y bajo capitel airosa y de formas estilizadas entre las ventanas. Tiene una altura de 8 metros y cada lienzo mide 30.


Claustro bajo



El claustro alto se concluyó después, en 1526 y se llega por la escalera trazada por Alonso de Covarrubias, el mismo arquitecto de la puerta nueva de Bisagra y de la escalera imperial del Alcázar. En el claustro alto los ventanales son de arco conopial compuesto, mixtilíneo, con balaustrada de piedra, que lleva la decoración típica de este monasterio, el águila de San Juan, el yugo y las flechas. Mide 4,6 metros de alto, siendo más bajo que el claustro inferior y es más austero por tener sus muros lisos pintados. Pero en este claustro destaca el maravilloso artesonado mudéjar en madera de alerce.


Claustro alto



El soberbio artesonado mudéjar en madera de alarce del claustro alto



Las gruesas arcadas rebajadas que flanquean sus lienzos, con leones rugientes que muestran escudos de los reinos de España y el lema de "tanto monta, monta tanto".




Vista del claustro desde el interior del piso inferior.




En la escalera que conduce al claustro alto, obra de Alonso de Covarrubias, existe una cúpula rebajada, dividida en fajas y casetones que ostentan florones tallados en piedra, cuyos recuadros van disminuyendo conforme se acercan en la perspectiva al rosetón que sirve de clave.






Vista del patio en el interior del claustro con el pequeño pozo como clave del conjunto.



Vista del cimborrio desde el claustro



Los pináculos le dan al claustro alto mayor altura visual, salvando así la simetría con el claustro bajo. Entre los pináculos una crestería recorre todo el perímetro del tejado.





2 comentarios:

  1. Una maravilla el claustro.Los relieves me encantan y el artesonado de madera es increíble...
    Estupendo reportaje,enhorabuena...besos

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  2. Fabulosa muestra de los magníficos monumentos que guarda nuestra geografía... gracias por tan buenas fotos!!

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