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viernes, 11 de noviembre de 2011

Ponte Vecchio (Florencia)



El Puente Viejo de Florencia es un puente medieval que se levanta por encima de las aguas del río Arno. Construido sobre un antiguo puente de madera en la época de los romanos que fue derribado por una inundación en 1333, es en la actualidad el puente de piedra más antiguo de Europa y fue proyectado en 1345 por el arquitecto y pintor Taddeo Gaddi.










Las casas colgantes que contiene el puente estuvieron ocupadas durante el siglo XV y XVI por carniceros y matarifes, pero Fernando I con la ocasión del traslado de la corte al Palacio Pitti, ordenó cerrar las tiendas por el olor que causaban. Desde ese momento se instalaron en el puente joyeros y orfebres, que perduran hasta la fecha.










El puente estaba exento de tasas e impuestos y los joyeros exponían su mercancía en una especie de banca. Cuando no podían pagar las deudas, los soldados rompían la mesa o banca donde exponían su género no pudiendo vender más. De ahí la famosa expresión de "bancarrota".













En 1565, Cosimo I de Medici solicita a Giorgio Vasari que construyera el famoso Corredor Vasariano, un corredor que pasa por la parte superior del puente y comunica el Palazzo Vecchio con el Palacio Pitti, de tal forma que los monarcas pudieran pasar de un lado a otro de la ciudad sin ser vistos.





Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler respetó el Puente Vecchio, siendo el único puente de Florencia que no se destruyó en la retirada de los alemanes, aunque ya procuró de bloquear el puente dejando el puente incomunicado con los escombros de edificios derribados a ambos lados.





El Ponte Vecchio también tiene su leyenda romántica, que consiste en que una pareja de mutuo acuerdo deben dejar un candado cerrado atado en cualquier lugar del puente y tirar la llave al Arno, de esta forma se asegura la perpetuidad del amor de la pareja. Aunque vale de poco, porque las autoridades de Florencia retiran cada cierto tiempo todos los candados que se depositan, sobre todo los de las rejas del monumento a Benvenutu Cellini. Se han podido llegar a cortar hasta 200.000 candados en una semana.











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